top of page

Unidad 6: España en el siglo XIX

Me estás hablando de nacionalidad, de lengua, de religión. Estas son las redes de las que yo he de procurar escaparme. 

James Joyce: Retrato del artista adolescente.

1. El reinado de Carlos IV (1788-1808)

Carlos IV ha pasado a la historia por ser un rey apático en cuanto a los temas de gobierno. Prefería actividades como la caza, coleccionar relojes o el boxeo, que a veces practicaba con sus mozos de cuadra. Así, tendía a dejar los asuntos de gobierno en sus ministros, como Floridablanca (al principio) y, sobre todo, en Manuel Godoy. Esta excesiva confianza en sus colaboradores fue, en parte, la causa de su caída.

Cuando llevaba medio año de reinado, estalló la Revolución Francesa (julio de 1789) y estó le asustó, ya que temía que las ideas revolucionarias antiabsolutistas que habían puesto en jaque a su primo tercero, Luis XVI de Francia, llegaran también a España. Entonces, el ministro Floridablanca puso en marcha una serie de medidas para evitar este trasvase de ideas, desde militarizar la frontera con el país vecino hasta implatar una rígida censura en las publicaciones. Esta actitud es conocida como el "pánico de Floridablanca".

Sin embargo, la ejecución de Luis XVI en 1793 hizo que Carlos IV tomara parte en la Colación de países que luchaban contra la Revolución Francesa, pero en la batalla de San Marcial (1794) la Francia revolucionaria vapuleó a España, y tras la firma de la Paz de Basilea (1795), España le cedió su parte de la isla de Santo Domingo y se convirtió en aliada de Francia. Alianza que se vio reforzada con la firma del Tratado de San Ildefonso (1796). Para aquel entonces, Godoy ya había tomado las riendas del estado.

Como aliado de Francia, le tocó a España combatir contra Inglaterra, la gran enemiga de Napoleón, fernte al cabo de Trafalgar en 1805. La batalla resultó desastrosa para la flota francoespañola, gran parte de la cual acabó en el fondo del mar. Esta alianza con el nuevo emperador francés no empezaba demasiado bien, y el pueblo llano no callaba su resquemor.

En 1807, Napoleón planea invadir Portugal, ya que había ordenado que ningún país comerciase con Inglaterra (la gran enemiga otra vez) y Portugal se negó a obedecerle. Para preparar esta invasión, firmó el Tratado de Fointanebleau con Godoy. Así, España permitiría el paso de las tropas francesas por territorio español para alcanzar Portugal, harían la guerra juntos y Godoy se quedaría el sur de este país, pero para él solo, no para España. Así era de ambicioso este ministro y amante de la reina María Luisa de Borbón. 

La situación dentro de España no era ideal: en marzo de 1808 se produjo el montín de Aranjuez, en el que el primogénito de Carlos IV traicionó y obligó a abdicar a su padre, coronándose como Fernando VII. Godoy fue obligado a dimitr entre culatazos de rifle. El caso es que Napoleón, viendo que la monarquía española era un desastre, decidió ocupar España sine die. 

Esta ocupación pareció intolerable a los madrileños y se alzaron contra el ejército francés el 2 de mayo de 1808. Pronto les imitaron en otras zonas del país. Napoleón atrajo a Bayona a Carlos IV y a Fernando VII y les obligó a abdicar en su persona entre el 5 y el 6 de mayo. El emperador cedió la corona de España a su hermano José Bonaparte, quien fue rechazado por el pueblo español, que no aceptaba otro soberano que no fuera Fernando VII. La guera había empezado.

2. La Guerra de Independencia contra Napoleón (1808-1813)

Los españoles, sin rey ni autoridad legítima al mando, se agruparon en Juntas de defensa. Había una Junta Suprema Central localizada en Madrid (y finalmente en Cádiz), Juntas provinciales que debían rendir cuentas a la Central, y Juntas Locales que rendían cuentas a las provinciales. Este sistema casi improvisado dio buenos resultados y en la batalla de Bailén (julio de 1808), la primera que perdió Napoleón en tierra abierta. Tras este inicio prometedor, Napoleón reagrupó sus tropas y, durante los años de 1809 a1811, consiguió importantes victorias y sitiar ciudades como Zaragoza, Gerona o Valencia.

Sin embargo, el año 1812 iba a ser fatídico para Napoleón. El emperador retiró un buen número de soldados para enviarlos a la conquista de Rusia y esto fue aprovechado por las tropas conjuntas de España, Inglaterra y Portugal: las batallas de Arapiles y Vitoria, ambas este mismo año, aceleraron la retirada francesa. Las Cortes, reunidas en Cádiz, promulgaron una Constitución de carácter liberal en marzo (la famosa "Pepa"). Fue la primera de una larga lista.

En 1813, se firmaba el Tratado de Valençay, por el que Fernando VII volvía a ser rey de España.

3. El desafortunado reinado de Fernando VII

3.1 El sexenio absolutista (1814-1820)

 

Fernando VII era un monarca absolutista hasta la médula, para el que la Constitución de Cádiz o cualquier otro documento que limitase su poder de origen divino era, simplemente, una aberración. Así, cuando llegó a España y se hubo asegurado el apoyo de los sectores más reaccionarios del ejército y de la iglesia, derogó la Constitución y comenzó a perseguir a los liberales y a los afrancesados. Su política durante estos seis años constituyó un regreso al Antiguo Régimen.

3.2 El Trienio Liberal (1820-1823)

Durante el sexenio anterior, se habían producido numerosos pronunciamientos o golpes de estado, pero todos fallidos. No obstante, en 1820, Rafael de Riego, un coronel que estaba a punto de embarcase con sus tropas para reprimir las revueltas independentistas en la América española, se alzó en favor de la Constitución y contra el absolutismo. Esta vez, el pronunciamiento tuvo buena acogida.

En marzo de 1820, Fernando VII juró, obligado, la Constitución, por lo que España volvía a ser un estado liberal. Sin embargo, conspiró contra el nuevo gobierno desde el primer día. Finalmente, la intervención de un ejército francés en 1823, los Cien Mil Hijos de San Luis, capturó a Riego y a sus colaboradores, que fueron ahorcados, y devolvió al rey su poder absoluto. La Constitución pasaba, una vez más, a mejor vida.

bottom of page