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Unidad 1: La alta edad media (ss. V - XI) y el nacimiento del islam

«Sin el Islam, el Imperio franco probablemente nunca habría existido, y Carlomagno, sin Mahoma, sería inconcebible»

Henri Pirenne: Mahoma y Carlomagno

1. Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente

En la unidad anterior, antes del verano, habíamos dejado a una Europa muy deteriorada por la invasión de los pueblos germánicos (aquellos a quienes los romanos llamaban bárbaros), así que vamos a recordar cómo quedo el continente tras la caída de aquel Imperio Romano de Occidente en 476 d.C.:

  •  La península ibérica está ocupada casi en su totalidad por el reino visigodo, si bien el reino suevo está bien asentado en el noroeste (Galicia y norte de Portugal). También existía el territorio de los vascones.

  • El centro y sur de Francia también están ocupados por los visigodos, y, sobre ellos, aparecen los reinos burgundios y de Soissons. Si nos fijamos en el mapa, al noroeste de Soissons aparecen los francos. Este pueblo, fuerte e intimidante, se convertirá en el imperio centroeuropeo predominante, como veremos más adelante.

  • En la península itálica, domina claramente la tribu de los hérulos, cuyo, rey, Odoacro, reemplazó (espero que lo recordéis) al último emperador romano de occidente: Rómulo Augústulo. A su noroeste, apreciamos el reino de los ostrógodos, que acabará venciendo a Odoacro y tomando para sí toda la península itálica. 

  • En los Balcanes y la península de Anatolia, atención a esto, se halla el Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente. Efectivamente, es lo que queda del Imperio Romano después de las invasiones bárbaras. Aunque la ciudad eterna ya no está en su poder y su capital es Constantinopla, sigue siendo un territorio muy fuerte y poderoso, e incluso recuperará algunos territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente bajo el emperador Justiniano en el siglo VI.

  • Por último, en las islas británicas, observamos la presencia de los reinos irlandeses y, en Inglaterra, de los reinos británicos, pero estos están siendo colonizados, poco a poco por las tribus anglosajonas.

En resumen, el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente ha traído la aparición de muchos otros reinos, pero la pax romana ha desaparecido: las luchas entre estos pueblos invasores es continua. 

 Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente 

2. Otros pueblos invasores

A pesar de la buena salud del Imperio Romano de Oriente (t.c.c. Imperio Bizantio), en el este de Europa también se producen invasiones. Muchos de estos pueblos invasores consisten en grandes masas de eslavos, el grupo etnolingüístico más grande de Europa, que, a su vez, se divide en:

  • Eslavos meridionales. Se establecieron en los Balcanes: búlgaros, serbios, croatas y esolvenos.

  • Eslavos occidentales. Se establecieron en Centroeuropa: checos, eslovacos y polacos.

  • Eslavos orientales. Se establecieron en la Rusia occidental: rusos, ucranios y bielorrusos.

Por otro lado, desde Escandinavia llegaron los vikingos, que fueron estableciéndose en regiones septentrionales del centro de Europa, si bien llegaron incluso a atacar Sevilla y el norte de África (844) gracias a las ventajas que les daba su drakkar, un barco ligero, flexible y de poco calado que les permitía remontar ríos o arribar hasta las playas.

Por último, los húngaros, también conocidos como magyares, eran tribus nómadas de los montes Urales que atravesaron las grandes llanuras orientales y se asentaron en la actual Hungría.

 Las invasiones eslavas 

 Las invasiones vikingas 

3. El Imperio Bizantino, o cómo seguir siendo romano, sin Roma, durante mil años más.

3.1 La división de Teodosio

 

En 395, Teodosio dividió el Imperio Romano pensando en sus dos hijos: El Imperio de Occidente sería para Honorio y el de Oriente para Arcadio. La parte de Honorio no tuvo mucha suerte: atacada por las tribus germánicas en sus fronteras y presa de luchas intestinas, no duró ni cien años más: el 476 Roma fue conquistada por Odoacro y el imperio occidental se derrumbó como un castillo de naipes.

Sin embargo, echemos un vistazo al mapa de la parte oriental. Algo que debería llamarnos la atención es que está ubicado en una zona estratégica geopolíticamente hablando: justo entre tres continentes: Europa, África y Asia, con acceso al mar Negro, al Mediterráneo y al Rojo. Pues bien, eso significa el dominio de rutas comerciales, la posibilidad de aliarse con culturas muy diferentes y de acumular riquezas (de ahí que no fueran totalmente invadidos hasta el final), pero también la peligrosidad de que muchas naciones envidiaran el poder y la riqueza bizantina. Para hacernos una idea del poder y riqueza del Imperio Bizantino basta recordar que, mientras el Imperio Romano de Occidente cayó en 476, el de Oriente lo hizo en 1453, casi mil años más tarde.

3.2 Evolución política

El Imperio Romano de Oriente conservó las instituciones principales de Occidente, como la figura del emperador, el senado y el derecho romano. La diferencia más grande es que la lengua oficial será el griego, por la proximidad geográfica de esta provincia que, aunque consquistada por los romanos, gozaba de mucho prestigio entre estos, dados sus éxitos científicos, artísticos y militares. En resumen, las principales etapas que atravesó son las siguientes:

  • El reinado de Justiniano (527-565). Este emperador quiso recuperar la grandeza que tuvo el Imperio Romano en los siglos anteriores, y emprendió la "renovatio imperii romanorum", es decir, la recuperación del antiguo Imperio romano. Así, con la ayuda de su gran general Belisario, conquistó la península itálica, parte del norte de África y el sur de Hispania.
    Además, recopiló las leyes romanas más importantes en un único código, el "Corpus Iuris Civilis"
    , para que todo su imperio se rigiera por la misma legislación.
    Bajo su mandato se construyó la iglesia de Santa Sofía, uno de los monumentos más impresionantes de la Edad Media. Su reinado fue próspero, pero en 532 tuvo lugar la revuelta de Niká, en la que los ciudadanos de Constantinopla, la capital, se rebelaron contra las subidas de impuestos. Justiniano pensó huir de la ciudad, pero la emperatriz Teodora, según el historiador Procopio, influyó en su decisión con su célebre frase "El púrpura es un glorioso sudario" y ambos permanecieron en Constantinopla y reprimieron la rebelión.
     Su proyecto de recuperación del antiguo Imperio Romano se quedó a medias y, tras su muerte, se volvieron a perder muchos de los territorios conquistados. Hoy en día, Justiniano es venerado como santo por la Iglesia ortodoxa.

  • Siglo VII: El Imperio atraviesa tiempos difíciles. Los persas por el este y los musulmanes por el sur conquistan grandes territorios, como Egipto, Siria y Palestina. Además, a los Balcanes han llegado las invasiones comentadas en el punto anterior, eslavos y húngaros, que desmenuzan el territorio. 

  • Siglos VIII y IX: Esta vez, sin desmerecer a la lucha en las fronteras, el problema mayor fue interno: la crisis iconoclasta. La iconoclastia se define como la destrucción deliberada de imágenes religiosas, monumentos o símbolos por motivos políticos o religiosos. Ocurre que hay cristianos que veneran imágenes y otros que no, por considerarlo idolatría, a estos se les llama iconoclastas. En el siglo VIII, el emperador León III y su hijo Constantino V fueron furibundos iconoclastas, sin embargo, otros emperadores subsiguientes fueron más tolerantes. Esta controversia, que duró más de cien años, no fue un problema menor y resultó muy violenta en determinados casos. Además, no era solo un debate religioso, sino también político: ¿quién tenía más influencia política: un emperador, el patriarca de la iglesia ortodoxa o los monasterios (estos últimos iconódulos)? De hecho, si esta disputa no hubiera tenido ramificaciones políticas, no hubiera sido de tal envergadura. Finalmente, en 843 se restauró la veneración de imágenes en lo que se ha llamado el Triunfo de la Ortodoxia. 

  • Año 1054: Las diferencias religiosas entre el occidente y el oriente de Europa explotan inexorablemente. A lo largo de los siglos, habían surgido distintos modos de hacer entre el cristianismo de occidente y el de oriente:

    • En occidente, el pan de la eucaristía no llevaba levadura, y en oriente, sí.​

    • En occidente, el sacerdote tenía que ser célibe, mientras que en oriente, no.

    • En occidente, la oración del Credo católico dice: "Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo", y en el Credo ortodoxo dice: "Creo en el Espíritu Santo, el Señor, dador vida, que procede del Padre". Es difícil de entender en la actualidad cómo las palabras "y del Hijo" pudieron dividir a millones de personas.

    • En occidente, la liturgia era en latín (salvo la oración del Kyrie eleison), a diferencia de oriente, donde la liturgia era en griego.

    • En occidente, la autoridad sobre el cristianismo pertenecía únicamente al papa de Roma. En cambio, en oriente, a pesar de que se reconocía la autoridad del papa, se atribuía, prácticamente, una igualdad de poder, cuando no una velada superioridad, al patriarca de Constantinopla. 

    • Y por último, como muchas otras veces, existía una rivalidad más geopolítica que religiosa por ser el mandatario que mayor influencia ejercía sobre la cristiandad y sobre el sur de Europa y el Mediterráneo. Así pues, en 1054 y tras un agrio desencuentro entre el patriarca de Constantinopla, Miguel I Cerulario, y unos enviados del papa León IX, el patriarca Miguel se separó definitivamente del cristianismo católico (esto se conoce como el Cisma de Oriente), y apareció de forma oficial el cristianismo ortodoxo, del cual era él el líder supremo. Hoy, la iglesia ortodoxa es mayoritaria en países como Rusia, Grecia, Rumanía o Serbia.

  • En 1204, los cruzados, henchidos de un fanatismo criminal, saquearon Constantinopla, lo que dejó muy debilitado al Imperio, aunque posteriormente consiguió recuperarla.

  • En sus últimos siglos, el Imperio bizantino fue perdiendo territorios frente al avance de los turcos otomanos. Finalmente, el 29 de mayo de 1453, el sultán Mehmed II conquistó Constantinopla, atravesando con un novedoso cañón las murallas otrora inexpugnables, poniendo fin al Imperio bizantino tras más de mil años de existencia. 

 Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente

   Renovatio 

    imperii

  romanorum!!

 Mosaico de Justiniano. Rávena, Italia 

 El púrpura es

 un hermoso           sudario

 Mosaico de Teodora. Rávena, Italia 

 La "Renovatio Imperii" de Justiniano 

 La presión musulmana y persa

sobre el Imperio Bizantino

 La crisis iconoclasta, ss. VIII y IX 

 El cisma de oriente y occidente, 1054 

 Saqueo de Constantinopla

 por los cruzados, 1204 

 Los turcos conquistan

Constantinopla, 1453 

4. ¿Cómo vivían los visigodos?

Por cuestiones de espacio, no hablaremos de todos estos pueblos, tribus e imperios, aunque lo cierto es que la vida del común de la población era muy similar en todos ellos. Vamos a tomar simplemente al reino visigodo de Toledo como ejemplo.

Reino visigodo de Toledo: la inmensa mayoría de la población eran campesinos pobres y analfabetos. No existía la agricultura de mercado. Estos campesinos cultivaban lo justo para alimentarse y, si la cosecha había sido buena, podían comerciar con los excedentes en las ferias y mercados de los pueblos. Cuando las cosechas eran malas, eran frecuentes las hambrunas y las epidemias, con una altísima mortalidad infantil.

Los productos más cosechados eran los cereales, especialmente el trigo, la vid y el olivo, la llamada triada mediterránea. También cultivaban legumbres y algunos frutales. En cuanto al ganado, predominaban las pequeñas granjas donde se criaban ovejas, cabras, vacas, cerdos y aves de corral. En la dieta, tenía mucha importancia el pan y los vegetales. La carne, por ser más costosa de cultivar, era accesible para los estratos altos de la sociedad: reyes, aristócratas, obispos y abades. Ya se conocía el método de conservación en salazón, por lo que el cerdo, por su facilidad para convertirse en embutido, era especialmente valorado.

Había campesinos libres, aunque con escasos recursos, y otros, en peor situación todavía, que no poseían tierras propias y trabajaban cultivando las de algún aristócrata o algún monasterio. Las condiciones de vida de estos últimos eran muy similares a las de la esclavitud, por no decir las mismas. Otros habitantes de las aldeas se dedicaban a la artesanía: herreros, carpinteros, curtidores, alfareros, etc.

Los reyes vivían en palacios y se rodeaban de aristócratas de confianza y de obispos, que constituían un consejo personal llamado curia regia

La religión tenía una importancia capital. Para un campesino, la iglesia o la parroquia de su pueblo podía ser uno de los principales centros de la vida social. Las fiestas religiosas, los bautizos, matrimonios y funerales estructuraban buena parte de la vida comunitaria. Los miembros del clero, que eran de los pocos individuos con estudios, gozaban de un enorme prestigio entre el pueblo ignorante y su palabra nunca era puesta en duda. 

En la península ibérica el asunto religioso tuvo un carácter problemático, porque la población hispanorromana era católica y los visigodos practicaban otra rama del cristianismo llamada arrianismo, y esto provocaba frecuentes roces y conflictos entre ambos sectores. Estos contratiempos disminuyeron en gran medida con la conversión al catolicismo del rey visigodo Recaredo en 589, puesto que, si se convertía el rey, se tenían que convertir todos sus súbditos, así que, de un día para otro, toda la península era católica. No del todo, en algunos sitios seguía habiendo disputas, porque aún existió receló durante mucho tiempo.

La ropa de los campesinos era muy sencilla, normalmente utilizaban lino y lana, y cuero para cinturones y calzado. Los estratos pudientes también utilizaban estos materiales, pero la calidad del tejido, era obviamente, mucho mayor y solían llevar complementos como joyas y broches. Los visigodos, de hecho, eran grandes orfebres. 

En cuanto a la vida en las ciudades, no difería demasiado, porque estas eran de pequeño tamaño y sus habitantes eran también campesinos o artesanos. Algunas, como Toledo, Mérida, Sevilla, Córdoba o Barcelona, eran importantes por ser centros políticos, religiosos y comerciales, con frecuentes ferias donde se comerciaba con productos agropecuarios y artesanía.

​En lo que se refiere a la guerra, no existían los ejércitos profesionales tal y como los entedemos hoy. El ámbito militar pertenecía a la aristocracia, sobre todo a los segundogénitos de las familias poderosas, que formaban la caballería. Algunos nobles tenían fuerzas propias o incluso podían obligar a sus campesinos a ir a la guerra. Entre los campesinos libres, también podía recaer la obligación de combatir, al ser considerados "hombres del rey". Los campesinos, al no poder permitirse poseer caballos, englobaban la infantería. 

 Colegiata de San Isidoro, León. S. XI 

5. El Imperio Islámico

Para entender la evolución del Imperio Islámico hay que conocer los fundamentos de la religión musulmana, porque, al menos al principio, la poítica y la religión estaban indisolublemente unidas. 

5.1 La Meca antes de Mahoma (finales del siglo VI)

La ciudad de La Meca es hoy una de las ciudades santas de Arabia Saudí, pero en el siglo VI era una ciudad comercial en medio del desierto. Miles de comerciantes acudían a La Meca para hacer negocios.

También confluían en La Meca muchas tribus, cada una con sus propias costumbres y religiones.
La mayoría de los beduinos
(árabes nómadas) creían en diversos dioses o fetiches, es decir, eran politeístas. En el centro de la ciudad se encontraba la Kaaba («cubo» en árabe), un lugar al que todos podían acudir para rezar a sus dioses particulares. Los comerciantes también solían reunirse en torno a la Kaaba para realizar negocios. En la Kaaba se encontraba una reliquia llamada «la Piedra Negra». Según la tradición árabe, esta piedra había caído del cielo y procedía del paraíso.

Hoy en día, alrededor de la Kaaba se alza una enorme mezquita que constituye un lugar de peregrinación para todos los musulmanes del mundo.

5.2 La figura de Mahoma (570-632)

Mahoma (570-632) fue un comerciante de La Meca que trabajó para una viuda rica, Jadiya, con quien terminó casándose. Era un hombre muy devoto que solía meditar y orar en el monte Hira, cerca de La Meca. Según la doctrina islámica, en el año 610 recibió una revelación del arcángel Gabriel, quien le ordenó predicar la palabra de Dios. Mahoma se convirtió entonces en el profeta definitivo y en el fundador del islam, una palabra árabe que significa "sumisión a la voluntad de Dios".

Al principio, Mahoma no logró convencer a muchas personas. En La Meca convivían gentes de diversas religiones, y él exigía que se adorara a un solo dios (Alá) y que se destruyeran todos los ídolos de la Kaaba. Además, La Meca era una ciudad de comerciantes y de personas que llegaban de todas partes para hacer negocios. Estos comerciantes pensaban que, si se prohibían todas las religiones excepto el islam, mucha gente dejaría de acudir a La Meca y la economía se vería perjudicada.
En el año 622, Mahoma y sus pocos seguidores se trasladaron a Yathrib —la actual Medina—, donde sus sermones tuvieron una acogida mucho mayor.
Este exilio en Medina se conoce como la "Hégira" y marca el inicio del calendario musulmán. 

En el año 630, convertido ya en un líder poderoso, conquistó La Meca al frente de un gran ejército y comenzó a conquistar el resto de Arabia y a expandir su doctrina por voluntad de los árabes o por la fuerza de las armas. Murió en el año 632.

 

5.3 El Corán y los cinco pilares del islam.

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes que contiene las revelaciones de Dios, al igual que la Biblia lo es para los cristianos. La Sunna es la tradición islámica basada en la vida y las enseñanzas de Mahoma, y ​​también reviste gran importancia.

Todos los musulmanes deben practicar cinco preceptos llamados "los pilares del islam":

  1. Shahada (Profesión de fe): Declarar que no hay más dios que Alá y que Mahoma es su mensajero.

  2. ​Salat (Oración): Rezar cinco veces al día en dirección a La Meca.

  3. Zakat (Limosna): Donar una parte fija de los ahorros (el 2,5 %) cada año. Sirve para ayudar a los pobres y purificar la riqueza.

  4. Sawm (Ayuno): No comer ni beber desde el amanecer hasta el atardecer. Se cumple durante el noveno mes del año, llamado Ramadán.

  5. Hajj (Peregrinación): Viajar a la ciudad de La Meca al menos una vez en la vida. Solo es obligatorio para quien tenga salud y dinero para hacerlo.​​

Por otro lado, el Corán prohíbe expresamente comer carne de cerdo (salvo en peligro de muerte por inanición), los juegos de azar y el consumo de cualquier droga, incluido el alcohol.

5.4 La expansión del Imperio Islámico

Tras la muerte de Mahoma en 632, surgió una disputa para determinar quién debía ser el líder del islam (califa). Los candidatos eran amigos o familiares suyos.
La expansión del islam atravesó tres fases que coinciden con las grandes dinastías islámicas.


1) Califato Rashidun u Ortodoxo (632-661): El primer sucesor de Mahoma fue su amigo y suegro, Abu Bakr. La elección no estuvo exenta de problemas: un sector importante de los musulmanes quería que el califa fuera Alí, yerno de Mahoma. Esto provocó el primer gran cisma dentro de la comunidad de creyentes (Umma). Los seguidores de Abu Bakr se denominan suníes, mientras que los seguidores de Alí se llaman chiíes. Aunque Alí llegó a ser el cuarto califa años más tarde, el enfrentamiento entre suníes y chiíes persiste hoy en día en algunos lugares del mundo, aunque los suníes son la gran mayoría (aproximadamente, un 90% de los mahometanos).
A pesar de los conflictos internos (algunos califas murieron asesinados), el califato Rashidun logró extender su imperio hacia Siria, Palestina, Egipto, el norte de África, Mesopotamia y Persia.

2) Califato Omeya (661-750): El cargo de califa pasó a ser hereditario, lo que aportó estabilidad al imperio. Establecieron su capital en Damasco (Siria) y lograron la máxima expansión del imperio árabe, que abarcaba desde la península ibérica, en el oeste, hasta el valle del Indo, en el este.

​3) Califato Abasí (750-1055): Tras otra guerra civil, los abasíes derrotaron a los omeyas y se convirtieron en los nuevos califas. Trasladaron la capital a Bagdad (actual Irak) y, después de conquistar Creta y Sicilia, su expansión se detuvo. Los turcos, que también eran musulmanes, conquistaron Bagdad en 1055 y pasaron a controlar a los abasíes; no obstante, estos siguieron ostentando oficialmente el título de califas hasta 1258, año en que Bagdad fue tomada por los mongoles.

5.5 Organización gubernamental

El Imperio Islámico se sostuvo, políticamente, sobre una jerarquía muy definida. Los puestos más relevantes dentro de esta son los siguientes:

  • Califa: líder religioso y político. Se le consideraba «la sombra de Dios en la Tierra».

  • Visir: Primer ministro.

  • Emir o Walí: gobernador de las provincias.

  • Cadí: juez supremo.

La sociedad, como era común en la edad media, estaba estratificada también con claridad. En orden de importancia,los grupos sociales eran:

  1. Musulmanes árabes. Se dividían en dos subgrupos:

    • Aristócratas: latifundistas y propietarios de grandes botines de guerra. Ocupaban cargos importantes en el gobierno.

    • Pueblo llano: campesinos, artesanos y comerciantes.

  2. Musulmanes no árabes (persas, bereberes, turcos...): se les llamaba "mawali". Algunos de ellos llegaron a ser muy poderosos.

  3. No musulmanes: se les llamaba "dhimmis". Podían mantener sus costumbres y practicar su religión, pero debían pagar ciertos impuestos por hacerlo, como la "yizia".

  4. Esclavos: normalmente, prisioneros de guerra.

5.6 La mujer en las primeras sociedades islámicas.

Los musulmanes se encargaron de que su imperio se rigiese por las mismas leyes, de manera que establecieron un rol para las mujeres muy claro. Estas obtuvieron algunos derechos de los que antes carecían, si bien estas leyes fueron otorgadas por legisladores varones y se consideraba que la mujer debía estar siempre bajo la supervisión del varón.

Algunos de estos derechos eran:

  • Derecho a la propiedad: por ley, podían poseer, heredar y administrar bienes de forma independiente a sus esposos o padres.

  • Derecho al consentimiento matrimonial: Derecho a aceptar o rechazar un matrimonio, prohibiéndose la práctica de heredar a las mujeres como propiedad.

  • Derecho a obterner una dote del novio al casarse, que será de su entera propiedad y disponibilidad.

  • Derecho al divorcio si había acuerdo mutuo entre la esposa y el marido.

Limitaciones a los derechos de las mujeres:

  • Poliginia: un hombre puede tener hasta cuatro mujeres siempre que las pueda mantener. La poliginia está prohibida en países como Turquía, Túnez o Marruecos.

  • Mitad de la herencia que un varón: una mujer recibe en herencia la mitad que un varón debido a que, tradicionalmente, el hombre debía mantener la casa. Esta ley sigue hoy en pie, ya que está recogida en el Corán, y es difícil que cambie.

  • Divorcio unilateral: el hombre puede divorciarse de su esposa aunque no haya acuerdo mutuo.

  • Tutela masculina: depende de la legislación de cada país, pero en la mayoría de edad, la mujer se convierte en independiente, aunque pierde en parte esa independencia al casarse.

Algunas mujeres de los primeros siglos del Islam llegaron a adquirir mucho prestigio, como el caso de Aisha bint Abi Bakr, viuda de Mahoma y transmisora de sus enseñanzas y experta en ley coránica; Umm Ammarah, guerrera del ejército personal de Mahora que combatió en su nombre varias batallas, o Fátima al-Fihri, rica heredera que fundó en Fez (Marruecos) la primera universidad del mundo con su dinero.

5.7 Economía

La economía se basaba en dos sectores: la agricultura y el comercio.

  • Agricultura: Los árabes introdujeron nuevos cultivos en las tierras conquistadas: naranja, limón, trigo duro, azafrán, arroz, caña de azúcar, etc. Además, introdujeron nuevas técnicas de cultivo, como la noria, los canales de riego, las cisternas y el cultivo en terrazas.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

  • Comercio: Se basaba principalmente en productos manufacturados de lujo: cuero, ropa, alfombras, tejidos, seda, especias y esclavos. Comerciaban con prácticamente todo el mundo conocido y establecieron nuevas rutas comerciales a través de Asia, Europa y África. También utilizaron rutas que ya existían, como la Ruta de la Seda.

La estabilidad económica del imperio se consiguió, entre otras cosas, gracias al establecimiento de monedas comunes: el dinar de oro y el dírham de plata. 

5.8 La ciudad musulmana medieval

Las ciudades musulmanas eran similares a las demás: amuralladas y con un lugar central para los edificios religiosos o comerciales. La estructura de las calles tenía un aspecto laberíntico que puede ser apreciado aún en muchas ciudades. Los lugares significativos de la ciudad eran:

  • Mezquita mayor (o de los viernes): existían muchas mezquitas pequeñas para las oraciones cotidianas, pero esta era la más grande e importante, ya que para todos los hombres era obligatorio acudir a ella los viernes.

  • Alcazaba: recinto fortificado, situado dentro de una población amurallada, destinado a albergar a la guarnición.

  • Zoco o mercado: situado cerca de la mezquita mayor, era el lugar donde se desarrollaba la principal actividad económica de la ciudad: la compraventa de mercancías y alimentos.

  • Barrio judío: los judíos disponían de su propio barrio dentro de la ciudad. Aunque comerciaban con los musulmanes, por lo general no solían mezclarse mucho con ellos.

  • Muralla: el núcleo principal de la ciudad estaba rodeado por una muralla defensiva.

  • Granero o almaẖzán: lugar donde se almacenaban el trigo y otros productos, y donde también se comerciaba con dichas mercancías.

  • Arrabales: barrios situados extramuros, donde se concentraban otras actividades, como el teñido de tejidos debido al fuerte olor que despide el curtido y teñido de pieles.

5.9 La mezquita

La mezquita es el lugar de oración para los musulmanes. En cualquier ciudad musulmana hay multitud de mezquitas abiertas casi a cualquier hora del día. Los viernes, día sagrado del Islam, los musulmanes acuden a la Mezquita Aljama, que es la principal de la localidad que sea. El plano de una mezquita obedece a diferentes modelos según la época y lugar, pero todas carecen de representaciones de Alá o de Mahoma, prohibidas por el islam, de ahí que la decoración sea fundamentalmente de motivos vegetales, geométricos o caligráficos. Un plano muy habitual es el cuadrangular de la mezquita de Karuén, en Túnez.

Las partes principales de la mezquita tradicional son:

  • El minarete o alminar: torre desde la cual se convoca a la oración.

  • Patio: espacio al aire libre anterior a la sala de oración. En él se halla la fuente para las abluciones.

  • La sala de oraciones: espacio hipóstilo donde se reza. Es obligatorio descalzarse para entrar en él.

  • La Quibla: testero de la sala de oraciones. Está orientado en dirección a La Meca, pues todos los musulmanes deben rezar en esa dirección.

  • El Mihrab: nicho en la quibla que contiene una copia del Corán.

  • El Mimbar: púlpito desde donde el imán (guía espiritual) dirige la oración.

 Cultivos en terrazas o bancales 

6. Arte

6.1 El arte bizantino​

Lo primero que hay que entender es que el Imperio Bizantino se consideraba a sí mismo como el elegido de Dios, de ahí que el arte sea mayoritariamente religioso y que sus emperadores sean considerados santos y personas que estaban en contacto con la divinidad.

Como ya sabemos, uno de los periodos más prósperos del Imperio se corresponde con el reinado de Justiniano (s. VI), quien, junto con la emperatriz Teodora, utilizó los elementos característicos de este arte...

  • La preponderancia del mosaico

  • El pan de oro como símbolo de divinidad

  • Hieratismo, frontalidad y bidimensionalidad como símbolo de majestad y desapego de lo terrenal

  • Ojos grandes como símbolo de sabiduría

...como propaganda personal y política. Esto se aprecia perfectamente en los mosaicos de Justiniano y Teodora de la iglesia de San Vital, en Rávena. 

Además, Justiniano ordenó levantar uno de los edificios religiosos más impresionantes del mundo: la basílica de Hagia Sophia (Santa Sofía) de Constantinopla, con su enorme cúpula sobre pechinas que cambió la arquitectura monumental para siempre.

Otros ejemplos de estos mosaicos bizantinos tan bellos los podemos encontrar en la iglesia de San Apolinar el Nuevo, también en Rávena, como el de los Reyes Magos, donde, curiosamente, aparece un Baltasar blanco.

La aniquilación de imágenes durante la crisis iconoclasta de los siglos VIII y IX provocó que no queden demasiados ejemplos de escultura de bulto redondo o pintura anteriores. Sin embargo, de época posterior hay magníficos ejemplos de iconos, como el de la Santísima Trinidad de Andréi Rubliov, que fue después cubierto con una estructura de oro salvo en caras, manos y pies. 

Hay seis modelos pictoescultóricos para la creación de iconos:​

  • Déesis: Cristo flanqueado por la Virgen y San Juan Bautista.

  • Theotokos: literalmente, madre de Dios. Aparece la Virgen con el Niño.

  • Galactotrofusa: aparece la Virgen amamantando al Niño

  • Odighitria: la Virgen señalando a su hijo como el camino de salvación.

  • Pantocrátor: Cristo solo, literalmente quiere decir el Todopoderoso.

  • Tetramorfos (cuatro formas): son los símbolos de los cuatro evangelistas. Juan (águila), Mateo (ángel), Lucas (toro) y Marcos (león).

El arte bizantino fue muy influyente fuera del Imperio, como lo muestran la catedral de Santa Sofía de Kiev o la basílica de San Marcos de Venecia.

En el campo de la escultura eboraria, destaca el relieve del tríptico Harbaville, del siglo X.

La influencia del arte bizantino pervivió y se puede apreciar incluso hasta nuestros días, como lo demuestra la iglesia de San Saba de Belgrado, finalizada en 2020.

 Mosaico de la Virgen con Justiniano (izq.) que le   ofrece la basílica de Santa Sofía, y Constantino   (der.) que le ofrece la ciudad de Constantinopla  

 Mosaicos de Justiniano y Teodora, San Vital en Rávena 

 La Trinidad de Andréi Rubliov 

 Catedral de Santa Sofía de Kiev, Ucrania 

 Basílica de San Marcos, Venecia 

 Tríptico Harbaville, s. X 

6.2 Arte visigodo

​El arte visigodo no aporta grandes grandes iglesias ni basílicas, ni esas impresionantes esculturas que conocemos de los pueblos de la Antigüedad. Su arte era más básico y primitivo, pero no de baja calidad.

Las pequeñas y escasas iglesias rurales de

  • Quintanilla de las Viñas (Burgos)

  • San Juan de Baños (Palencia)

  • San Pedro de la Nave (Zamora)

  • Santa Comba de Bande (Orense)

  • Santa María de Melque (Toledo)

son hermosas por su sencillez, su sillería en seco y sus escasos vanos. Una característica destacada de su arquitectura es el uso del arco de herradura, que luego sería adoptado y estilizado en el arte islámico. Destacan también los capiteles de las columnas, historiados con motivos sacros o vegetales.

Tenían un finísimo gusto por la orfebrería, ámbito en el que destacan las coronas votivas de Recesvinto y las cruces pertenecientes al tesoro de Guarrazar (Toledo) con fuerte influencia bizantina.

 Haz clic en la imagen para ver la 

 galería de arte visigodo 

6.3 Arte islámico

El arte islámico, aunque de gran belleza, posee poca originalidad. La explicación reside en el hecho de que, al expandirse rápidamente por Europa, Asia y África durante los siglos VII y VIII, no desarrollaron un arte propio, sino que copiaron aquellos aspectos artísticos que más les agradaban de los países conquistados.
La representación de la figura humana está prohibida en los edificios religiosos —aunque existen excepciones—, ya ​​que se considera que quien representa a un ser humano o a un animal comete pecado al intentar imitar la obra de Dios. Por ello, sus principales aportaciones se encuentran en la arquitectura y la caligrafía. Estos dos conceptos aparecen a menudo combinados. También destacan las obras de joyería y artesanía.

1) Arquitectura: En el islam, la ostentación de riqueza y lujo se considera de mal gusto; por tanto, los exteriores de palacios, mezquitas y viviendas son sobrios, mientras que la decoración se concentra en los interiores.
Los elementos arquitectónicos más importantes son:

  • Arabesco: formas vegetales que decoran muros, techos, capiteles, etc.

  • Decoración geométrica: también presente en cualquier superficie, especialmente en el diseño de celosías.

  • Mocárabe (trabajo de estalactitas): aparecen colgando de techos y arcos.

  • Arcos: existen diversos tipos de arco: de herradura (inspirado en el arte visigodo), túmido (herradura apuntada), lobulado, mixtilíneo (combinación de formas geométricas), angrelado (con muqarnas), etc.

Estos elementos suelen aparecer juntos en arcos y columnas.

Los principales edificios son los palacios y las mezquitas, donde todos estos elementos se dan lugar. El estilo arquitectónico de las mezquitas sigue, en muchos sitios, el modelo de la de Keruán, pero también se construyen en otros estilos, muchas veces, en el típico de cada país.

2) Caligrafía: Muy abundante, sobre todo en edificios religiosos donde la representación de figuras animadas está casi proscrita. La caligrafía está concebida no solo como medio de escritura, sino como la encarnación visual de la palabra divina del Corán. Decora muros, techos, capiteles, etc. Existen diferentes estilos caligráficos: diwani, muhaqqaq, naskhi, etc. Esta decoración es fácilmente apreciable en el complejo de La Alhambra e influyó más tarde en el gótico isabelino, como se puede observar en el monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo.

3) Artesanía: Se producían objetos de uso variado con tallas exquisitas. En el museo arqueológico de Madrid hospeda el Bote de Zamora, una refinada obra eboraria para contener joyas que fue regalada por el califa Alhakén II a su favorita Subh, una esclava de origen cristiano.

 Decoración caligráfica islámica 

 Bote de Zamora, s. X 

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