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Unidad 1: La alta edad media (ss. V - XI) y el nacimiento del islam

«Sin el Islam, el Imperio franco probablemente nunca habría existido, y Carlomagno, sin Mahoma, sería inconcebible»

Henri Pirenne: Mahoma y Carlomagno

1. Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente

En la unidad anterior, antes del verano, habíamos dejado a una Europa muy deteriorada por la invasión de los pueblos germánicos (aquellos a quienes los romanos llamaban bárbaros), así que vamos a recordar cómo quedo el continente tras la caída de aquel Imperio Romano de Occidente en 476 d.C.:

  •  La península ibérica está ocupada casi en su totalidad por el reino visigodo, si bien el reino suevo está bien asentado en el noroeste (Galicia y norte de Portugal). También existía el territorio de los vascones.

  • El centro y sur de Francia también están ocupados por los visigodos, y, sobre ellos, aparecen los reinos burgundios y de Soissons. Si nos fijamos en el mapa, al noroeste de Soissons aparecen los francos. Este pueblo, fuerte e intimidante, se convertirá en el imperio centroeuropeo predominante, como veremos más adelante.

  • En la península itálica, domina claramente la tribu de los hérulos, cuyo, rey, Odoacro, reemplazó (espero que lo recordéis) al último emperador romano de occidente: Rómulo Augústulo. A su noroeste, apreciamos el reino de los ostrógodos, que acabará venciendo a Odoacro y tomando para sí toda la península itálica. 

  • En los Balcanes y la península de Anatolia, atención a esto, se halla el Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente. Efectivamente, es lo que queda del Imperio Romano después de las invasiones bárbaras. Aunque la ciudad eterna ya no está en su poder y su capital es Constantinopla, sigue siendo un territorio muy fuerte y poderoso, e incluso recuperará algunos territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente bajo el emperador Justiniano en el siglo VI.

  • Por último, en las islas británicas, observamos la presencia de los reinos irlandeses y, en Inglaterra, de los reinos británicos, pero estos están siendo colonizados, poco a poco por las tribus anglosajonas.

En resumen, el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente ha traído la aparición de muchos otros reinos, pero la pax romana ha desaparecido: las luchas entre estos pueblos invasores es continua. 

 Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente 

2. Otros pueblos invasores

A pesar de la buena salud del Imperio Romano de Oriente (t.c.c. Imperio Bizantio), en el este de Europa también se producen invasiones. Muchos de estos pueblos invasores consisten en grandes masas de eslavos, el grupo etnolingüístico más grande de Europa, que, a su vez, se divide en:

  • Eslavos meridionales. Se establecieron en los Balcanes: búlgaros, serbios, croatas y esolvenos.

  • Eslavos occidentales. Se establecieron en Centroeuropa: checos, eslovacos y polacos.

  • Eslavos orientales. Se establecieron en la Rusia occidental: rusos, ucranios y bielorrusos.

Por otro lado, desde Escandinavia llegaron los vikingos, que fueron estableciéndose en regiones septentrionales del centro de Europa, si bien llegaron incluso a atacar Sevilla y el norte de África (844) gracias a las ventajas que les daba su drakkar, un barco ligero, flexible y de poco calado que les permitía remontar ríos o arribar hasta las playas.

Por último, los húngaros, también conocidos como magyares, eran tribus nómadas de los montes Urales que atravesaron las grandes llanuras orientales y se asentaron en la actual Hungría.

 Las invasiones eslavas 

 Las invasiones vikingas 

3. El Imperio Bizantino, o cómo seguir siendo romano, sin Roma, durante mil años más.

3.1 La división de Teodosio

 

En 395, Teodosio dividió el Imperio Romano pensando en sus dos hijos: El Imperio de Occidente sería para Honorio y el de Oriente para Arcadio. La parte de Honorio no tuvo mucha suerte: atacada por las tribus germánicas en sus fronteras y presa de luchas intestinas, no duró ni cien años más: el 476 Roma fue conquistada por Odoacro y el imperio occidental se derrumbó como un castillo de naipes.

Sin embargo, echemos un vistazo al mapa de la parte oriental. Algo que debería llamarnos la atención es que está ubicado en una zona estratégica geopolíticamente hablando: justo entre tres continentes: Europa, África y Asia, con acceso al mar Negro, al Mediterráneo y al Rojo. Pues bien, eso significa el dominio de rutas comerciales, la posibilidad de aliarse con culturas muy diferentes y de acumular riquezas (de ahí que no fueran totalmente invadidos hasta el final), pero también la peligrosidad de que muchas naciones envidiaran el poder y la riqueza bizantina. Para hacernos una idea del poder y riqueza del Imperio Bizantino basta recordar que, mientras el Imperio Romano de Occidente cayó en 476, el de Oriente lo hizo en 1453, casi mil años más tarde.

3.2 Evolución política

El Imperio Romano de Oriente conservó las instituciones principales de Occidente, como la figura del emperador, el senado y el derecho romano. La diferencia más grande es que la lengua oficial será el griego, por la proximidad geográfica de esta provincia que, aunque consquistada por los romanos, gozaba de mucho prestigio entre estos, dados sus éxitos científicos, artísticos y militares. En resumen, las principales etapas que atravesó son las siguientes:

  • El reinado de Justiniano (527-565). Este emperador quiso recuperar la grandeza que tuvo el Imperio Romano en los siglos anteriores, y emprendió la "renovatio imperii romanorum", es decir, la recuperación del antiguo Imperio romano. Así, con la ayuda de su gran general Belisario, conquistó la península itálica, parte del norte de África y el sur de Hispania.
    Además, recopiló las leyes romanas más importantes en un único código, el "Corpus Iuris Civilis"
    , para que todo su imperio se rigiera por la misma legislación.
    Bajo su mandato se construyó la iglesia de Santa Sofía, uno de los monumentos más impresionantes de la Edad Media. Su reinado fue próspero, pero en 532 tuvo lugar la revuelta de Niká, en la que los ciudadanos de Constantinopla, la capital, se rebelaron contra las subidas de impuestos. Justiniano pensó huir de la ciudad, pero la emperatriz Teodora, según el historiador Procopio, influyó en su decisión con su célebre frase "El púrpura es un glorioso sudario" y ambos permanecieron en Constantinopla y reprimieron la rebelión.
     Su proyecto de recuperación del antiguo Imperio Romano se quedó a medias y, tras su muerte, se volvieron a perder muchos de los territorios conquistados. Hoy en día, Justiniano es venerado como santo por la Iglesia ortodoxa.

  • Siglo VII: El Imperio atraviesa tiempos difíciles. Los persas por el este y los musulmanes por el sur conquistan grandes territorios, como Egipto, Siria y Palestina. Además, a los Balcanes han llegado las invasiones comentadas en el punto anterior, eslavos y húngaros, que desmenuzan el territorio. 

  • Siglos VIII y IX: Esta vez, sin desmerecer a la lucha en las fronteras, el problema mayor fue interno: la crisis iconoclasta. La iconoclastia se define como la destrucción deliberada de imágenes religiosas, monumentos o símbolos por motivos políticos o religiosos. Ocurre que hay cristianos que veneran imágenes y otros que no, por considerarlo idolatría, a estos se les llama iconoclastas. En el siglo VIII, el emperador León III y su hijo Constantino V fueron furibundos iconoclastas, sin embargo, otros emperadores subsiguientes fueron más tolerantes. Esta controversia, que duró más de cien años, no fue un problema menor y resultó muy violenta en determinados casos. Además, no era solo un debate religioso, sino también político: ¿quién tenía más influencia política: un emperador, el patriarca de la iglesia ortodoxa o los monasterios (estos últimos iconódulos)? De hecho, si esta disputa no hubiera tenido ramificaciones políticas, no hubiera sido de tal envergadura. Finalmente, en 843 se restauró la veneración de imágenes en lo que se ha llamado el Triunfo de la Ortodoxia. 

  • Año 1054: Las diferencias religiosas entre el occidente y el oriente de Europa explotan inexorablemente. A lo largo de los siglos, habían surgido distintos modos de hacer entre el cristianismo de occidente y el de oriente:

    • En occidente, el pan de la eucaristía no llevaba levadura, y en oriente, sí.​

    • En occidente, el sacerdote tenía que ser célibe, mientras que en oriente, no.

    • En occidente, la oración del Credo católico dice: "Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo", y en el Credo ortodoxo dice: "Creo en el Espíritu Santo, el Señor, dador vida, que procede del Padre". Es difícil de entender en la actualidad cómo las palabras "y del Hijo" pudieron dividir a millones de personas.

    • En occidente, la liturgia era en latín (salvo la oración del Kyrie eleison), a diferencia de oriente, donde la liturgia era en griego.

    • En occidente, la autoridad sobre el cristianismo pertenecía únicamente al papa de Roma. En cambio, en oriente, a pesar de que se reconocía la autoridad del papa, se atribuía, prácticamente, una igualdad de poder, cuando no una velada superioridad, al patriarca de Constantinopla. 

    • Y por último, como muchas otras veces, existía una rivalidad más geopolítica que religiosa por ser el mandatario que mayor influencia ejercía sobre la cristiandad y sobre el sur de Europa y el Mediterráneo. Así pues, en 1054 y tras un agrio desencuentro entre el patriarca de Constantinopla, Miguel I Cerulario, y unos enviados del papa León IX, el patriarca Miguel se separó definitivamente del cristianismo católico (esto se conoce como el Cisma de Oriente), y apareció de forma oficial el cristianismo ortodoxo, del cual era él el líder supremo. Hoy, la iglesia ortodoxa es mayoritaria en países como Rusia, Grecia, Rumanía o Serbia.

  • En 1204, los cruzados, henchidos de un fanatismo criminal, saquearon Constantinopla, lo que dejó muy debilitado al Imperio, aunque posteriormente consiguió recuperarla.

  • En sus últimos siglos, el Imperio bizantino fue perdiendo territorios frente al avance de los turcos otomanos. Finalmente, el 29 de mayo de 1453, el sultán Mehmed II conquistó Constantinopla, atravesando con un novedoso cañón las murallas otrora inexpugnables, poniendo fin al Imperio bizantino tras más de mil años de existencia. 

 Europa tras la caída del Imperio Romano de Occidente

   Renovatio 

    imperii

  romanorum!!

 Mosaico de Justiniano. Rávena, Italia 

 El púrpura es

 un hermoso           sudario

 Mosaico de Teodora. Rávena, Italia 

 La "Renovatio Imperii" de Justiniano 

 La presión musulmana y persa

sobre el Imperio Bizantino

 La crisis iconoclasta 

 El cisma de oriente y occidente, 1054 

 Saqueo de Constantinopla

 por los cruzados, 1204 

 Los turcos conquistan

Constantinopla, 1453 

4. ¿Cómo vivían?

Por cuestiones de espacio, no hablaremos de todos estos pueblos, tribus e imperios, aunque lo cierto es que la vida del común de la población era muy similar en todos ellos. Vamos a tomar simplemente al reino visigodo de Toledo como ejemplo.

Reino visigodo de Toledo: la inmensa mayoría de la población eran campesinos pobres y analfabetos. No existía la agricultura de mercado. Estos campesinos cultivaban lo justo para alimentarse y, si la cosecha había sido buena, podían comerciar con los excedentes en las ferias y mercados de los pueblos. Cuando las cosechas eran malas, eran frecuentes las hambrunas y las epidemias, con una altísima mortalidad infantil.

Los productos más cosechados eran los cereales, especialmente el trigo, la vid y el olivo, la llamada triada mediterránea. También cultivaban legumbres y algunos frutales. En cuanto al ganado, predominaban las pequeñas granjas donde se criaban ovejas, cabras, vacas, cerdos y aves de corral. En la dieta, tenía mucha importancia el pan y los vegetales. La carne, por ser más costosa de cultivar, era accesible para los estratos altos de la sociedad: reyes, aristócratas, obispos y abades. Ya se conocía el método de conservación en salazón, por lo que el cerdo, por su facilidad para convertirse en embutido, era especialmente valorado.

Había campesinos libres, aunque con escasos recursos, y otros, en peor situación todavía, que no poseían tierras propias y trabajaban cultivando las de algún aristócrata o algún monasterio. Las condiciones de vida de estos últimos eran muy similares a las de la esclavitud, por no decir las mismas. Otros habitantes de las aldeas se dedicaban a la artesanía: herreros, carpinteros, curtidores, alfareros, etc.

Los reyes vivían en palacios y se rodeaban de aristócratas de confianza y de obispos, que constituían un consejo personal llamado curia regia

La religión tenía una importancia capital. Para un campesino, la iglesia o la parroquia de su pueblo podía ser uno de los principales centros de la vida social. Las fiestas religiosas, los bautizos, matrimonios y funerales estructuraban buena parte de la vida comunitaria. Los miembros del clero, que eran de los pocos individuos con estudios, gozaban de un enorme prestigio entre el pueblo ignorante y su palabra nunca era puesta en duda. 

En la península ibérica el asunto religioso tuvo un carácter problemático, porque la población hispanorromana era católica y los visigodos practicaban otra rama del cristianismo llamada arrianismo, y esto provocaba frecuentes roces y conflictos entre ambos sectores. Estos contratiempos disminuyeron en gran medida con la conversión al catolicismo del rey visigodo Recaredo en 589, puesto que, si se convertía el rey, se tenían que convertir todos sus súbditos, así que, de un día para otro, toda la península era católica. No del todo, en algunos sitios seguía habiendo disputas, porque aún existió receló durante mucho tiempo.

La ropa de los campesinos era muy sencilla, normalmente utilizaban lino y lana, y cuero para cinturones y calzado. Los estratos pudientes también utilizaban estos materiales, pero la calidad del tejido, era obviamente, mucho mayor y solían llevar complementos como joyas y broches. Los visigodos, de hecho, eran grandes orfebres. 

En cuanto a la vida en las ciudades, no difería demasiado, porque estas eran de pequeño tamaño y sus habitantes eran también campesinos o artesanos. Algunas, como Toledo, Mérida, Sevilla, Córdoba o Barcelona, eran importantes por ser centros políticos, religiosos y comerciales, con frecuentes ferias donde se comerciaba con productos agropecuarios y artesanía.

​En lo que se refiere a la guerra, no existían los ejércitos profesionales tal y como los entedemos hoy. El ámbito militar pertenecía a la aristocracia, sobre todo a los segundogénitos de las familias poderosas, que formaban la caballería. Algunos nobles tenían fuerzas propias o incluso podían obligar a sus campesinos a ir a la guerra. Entre los campesinos libres, también podía recaer la obligación de combatir, al ser considerados "hombres del rey". Los campesinos, al no poder permitirse poseer caballos, englobaban la infantería. 

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